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El primer saludo a la vida de cada bebé, el saludo postrero el adiós del último beso a quienes nos dieron el ser, sin querer se dice, se plasma y concreta sólo en una lágrima. Al cerrar un libro leída su última página, -leer, aprender es morir o nacer- recibí la lección de un maestro y amigo, óyela, lector, por amigo, bien: absórbete el beso, guárdate la lágrima, no escondas, ni guardes el libro, tenlo, siempre, a mano. Con más calma vuélvelo a leer. Despacio.. Regocíjate. |
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