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Al grito de: ¡tierra! los mares tiemblan. ¡Tierra...! La tierra tiembla y se estremece. ¡Tierra...! Zozobran las tres carabelas. ¡Tierra...! La tripulación enloquece. ¡Hervor de mar y estrellas en su fondo! Danzan los astros en la superficie. Brisa en calma. Rielar de la luna. Cielo límpido, como enorme espejo. Ciento veinte hombres en las carabelas, de furia llenos y arrogancia, avanzan. La más audaz hazaña mitológica: pariendo están una redonda tierra. No duermen. Acechan la noche. Espían. TRagan silencio de ira a borbotones. Sublevados. Ariscos. Rebeldes. Disconformes sorbieron muchas noches cada una con sus setenta días. Sublevados, aguardan sin sosiego, temprano despuntar del alba próxima. Contra Colón, todos amotinados. Cansados ya, de tanta singladura. Repletos de hambre y furia. En sesd ahitos. Airados todos entre las bodegas, -vientre sonoro, abultado y turgente-. Surcan caminos oscuros cual rayos, de sol y mar hastiados, y caprichos, siguiendo los andares a los astros. Peregrinos de un mundo, todo rumbos. A tientas trazando borrosa senda, con qué anillar a la tierra un camino. De afán henchidos y de novedades. Braceando en impaciencia que les sobra. Revelados. Fatigados. Hastiados, de cielo y mar. Es mucho mar y cielo. Nauseabundos, porque gestan un mundo. ¿Serán hombres...? Machos son barbudos. Visionarios. Disconformes y míticos. Cercados por la desubicación. Sin esperanza. Y sin desahogos. Fijaron fin a su vagar sin meta, por el océano occidente, ignoto. O aparecen las Indias con el día, o los días cimplieron de sus vidas. La rebelión, hundió hasta los caminos. Colón, primero. Luegos los Pinzón saciarán con sus ideas y sus cuerpos el expectar voraz de los océanos. -ingeniosa amenaza de ironía- supuesta virginidad de los mares. Graznidos misteriosos, ¿de ave, o monstruos? Mal agüero de presagio más grave. Detienen las postreras singladuras. Nadie duerme. Todos auscultan líbidos. Otros graznidos. Más presagios lúgubres. ¿Visión alucinante? ¿Fascinados? Rodrigo Sánchez de Triana en la Pinta dubita. Rudo. Teme. Grita:¡Tierraaaa...! Repite el grito incontenible: ¡T i e r r a a a a !!! -¡Tripulación! Se amedrentan. Vacilan. -¡Tripulación! Surgen catapultados. -¡Tripulación! Se crece el desconcierto. -¡Tripulación! Es todo algarabía. -¡Tripulación! Avisto, fuego y tierra. Todo gran sorpresa. Gran jarana. Gritos a babor. A estribor. A proa. -¡Tripulación! Aviso tierra... Cae al pie de un mastil avistando tierra. -¿Avistar tierra próxima, en la noche?- Sublime aquel grito de: ¡¡Tierra!!! Fecundo grito, trémulo de espanto. Navegando. En la noche ¿fuegos? ¿tierras? Extrañas rutas. Extrañas locuras. Invenciones extrañas. Aberrantes. Incrédulos se agitan los marinos. ¿Tierra? Lo que ven ¿es cierto? ¿deliran? Con los marinos retozan las naves. Se palpan los cuerpos. Frotan las frentes. Mentes turbadas. Manos alzadas. Rodillas flexas. Sombra alucinante. ¡Tierra! ¿Serán las Indias? se preguntan. ¡Fuegos! ¡Tierra! Las Indias, se confirman. ¿Machos encelados...? ¿Hombres turbados...? Fecundo espíritu en las naves... ¡Tierraaa!!! ¡Trastornados, porque hallaron Las Indias! -La quimera de tanta gestación- ¿Tierra...? No. Dios es que alumbra fantasmas. Gritos de tierra, con visos de histeria. Entre marinos ¡Cuánta sed de tierra! ¡Las Indias!... ¡Se acerca...! ¡Es tierra, tierraaaa! Un mundo, estampa sólo de otro mundo. Tierra de paz. Hombres con voluntades. Hombres con calma... desnudos... que piensan. Hombres en calma, a los hombres llamando. Bajo las naves se duermen las olas Sobre las naves sueñan los astros. Junto a las naves visiones indígenas. Naves, marinos, locuras, plegarias. Ante las naves, suspensos, suspiros. Admiración de extrañezas, incógnitas. Votos. Promesas. Oraciones. Chanzas. Un mundo nuevo, para un nuevo mundo. Sorprende un mundo. Un mundo contempla. Dos mundos: Uno en tres carabelas. Entre océano y cielo sólo un mundo. Dos mundos. En Guanahani, un mundo. Dos mundos juntos. En un solo viaje. SOS MUNDOS SOLOS, UN MUNDO NUEVO. Soñada tierra, intuida, alcanzada. Aborto del mar. Parto de los hombres. Premio de la fe, la esperanza, el amor. Triunfó el delirio, de audaces marinos. Tierra, posesión de plácidos seres. Naves, mensaje de seres iguales. Colón y toda la tripulación. Con los hermanos Pinzón. Con Rodrigo. Con Juan de la Cosa. Alonso "El niño" Con reyes, astrólogos, doctos, frailes, ¡Cargar un mundo a las tres carabelas...! Grito desaforado de Rodrigo Alumbró y Las Indias expectantes. Tierra, a la tripulación electriza. Fascinados, tierra y tripulación. Tímidos, los tranquilos moradores. Temerosos, los nuevos visitantes. Los unos de los otros sorprendidos. Los otros de los unos admirados. Y todos, más que pensar, delirando. Tierra, para encallar las carabelas. Tierra, para escucharse nuebas hablas. La tierra sepultada con la Atlántida renace con el nombre de las Indias. Tierra esperada. Nace sorprendente. Paz cantaron los ángeles del cielo. Paz a los hombres. Dios os ha nacido. Gritan los hombres: Tierra. Y Dios renace. Para el mundo expectante el mundo nuevo. Soñado mundo... Mundo soñador. La humanidad te bendice, Rodrigo, La humanidad te bendice Colón. Bendice, humanidad, tu integración. Bendice aquel grito. Grava la voz. "Fiat": ¡Tierra!... Y el mar la acarició. Caricia de brisas, mano de Dios. Nadie le dio mensaje al universo como este que el de Triana le dio. Reposad mares, al parir las tierras. Reposad astros, de alumbrar más mundos. Surja cristiana fe, que a todos una. Al grito proferido en Guanahani, al grito disparado por Rodrigo Sánchez de Triana, como una salva, al grito de tierra, con hispana voz. + - + - + - + Se han encontrado dos mundos aislados los dos han ya parido un solo mundo. |
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