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¡Padre! Después de cenar me besó mi madre. Me mandó a bañar. Me mandó a dormir. Al pie de mi cama te encontrabas tú. ¡Padre! Al Cristo miraste. Besaste a mi madre; junto a mis hermanos. Miraste a la Virgen. Mi frente y mi pecho tus manos morenas unieron en cruz. ¡Padre! Cerraste los ojos. Moviste los labios, Y yo me dormí. Tú estabas allí ¡Padre! Tu voz mañanera entre mis hermanos llamando a mi madre, regando el jardín, en sueños oí. Abrías las puertas; con notas, libretas, con tus herramientas, bultos y papeles; el reloj mirabas. Cuando desperté, allí estabas tú. ¡Padre! Yo me fui al colegio. Estudié, jugué, frente a mis amigos, entre mis maestros; con libros, cuadernos, pelotas y bates, guantes, paralelas, aros y silbatos. Me vine a la casa, allí estabas tú. ¡Padre! Si juegos, trabajo, si estudio, si salto, si hablo, si callo, si lloro, si río, si enfermo, si curo. Si voy a la cancha. Si voy a la iglesia, Estadium, Colegio, miro por la plaza, por ahí, andas tú. ¡Padre! Siempre junto a mí. Junto a mis hermanos. Cerca de mi madre. A todos nos tienes siempre, todo el día. ¡Tan cerca de tí! ¡Padre! Caminas. Caminas, en el automóbil. Tras el autobús. En las ilusiones. Las dificultades. En mis excursiones. En mis soledades. En todas las salas. En todo problema. Velando por mí. ¡Padre! Hora me acaricias. Hora me reprendes. Hora me aconsejas. Sencillo conversas. Padre, siempre, tú. ¡Padre! Cual llama divina Me guías constante. Ausente me velas. Presente me enseñas. Celoso me cuidas ¡Mi mejor amigo en las horas buenas! Siempre estás clemente en momentos graves. Por eso. Por todo, te siento, mi padre, ¡tan cerca de mí...! ¡Me gusta mi padre! ¡Mi padre ...! Quisiera ser yo, como tú. |
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