|
Recital en solitario y en voz alta -¿Existes, Dios, Existe! Dime que existes. Existe, Dios. Yo te lo impongo. Existe, Dios, ¡Existe! ¿Existeee! Doquiera, Dios, te veo. Pero no, ¡Dios mío! No. No te veo. Ni te quiero. Ni te creo. Sí. Sí. Aunque no existas, Dios, para mí, existe. Existe. ¡Existeee! Seas culebra o rayo; lluvia benéfica o diluvio; llamarada o abismo; hecatombe, bramido; aullido de fiera; alarido de tímido, o gemido; vértice de piràmide; filo de cuchillo; luna, sol, galaxia, flujo; cráter o témprano; ecuador, o polo; estepa, sabana, selva; valle, cumbre, desierto árido; mar o río; existe, existe, Dios, ¡Dios míooo! Sapo, avestruz, toro, abejorro, baba, turpial, cordero; astro, ninfa; caballo, tigre; hiena, delfín, sirena; monstruo; microbio; pájaro; gigante; átomo; mosquito; vuelo de águila; llanto de cocodrilo; eres Dios y existes, Dios. Yo te lo mando: ¡Existe! Existe, ¡Dios!... ¡Dios mío! Para que te adore: ¡Existe! ¡Existe, Dios! Te lo suplico. Roca, playa, catarata, sierra; brisa, huracán, sima, cima; nieve, o nube; rugido, o trino; mugido de buey, ladrido canino; maullido felino, balido de oveja; largo croar monótono; silencio inescrutable; estridente graznido; calor, ritmo; color, frío; áspid, clavel, panal, veneno; noche, arrebol; fulgor, tinieblas; ¡Existe, Dios de los siglos! Seas lo que fueras... Eres. Eres, seas o no, Todo es lo mismo. En la vida y en la muerte. Entre sabios y míseros. En mi propia blasfemia -vive Dios-. En mi súplica de inválido, y necio; de arrogante, engreído. En mi razón sin razón. En la semilla; en el fruto. ¡Existe, por Dios!... ¡Dios míooo...! En la inicua sentencia. En la condena sin juicio. En el perdón; el delito; en el castigo. En la furia de pasiones. En el éxtasis íntimo. En mi queja rebelde. En el alivio. ¡Existe, Dios de dioses, infinito...! En el fragor de las máquinas. En el desprecio, el olvido. Dios de profetas, de reyes; de princesas, de eunucos. Dios sacerdote. Dios de ti mismo. En santidad eres Dios. Dios en abominación. En la paz. En la guerra. En derrota. En victoria. Dios de dioses, existes. ¡Existes, Dios de los ejércitos! ¡Existe, Dios piadoso, Dios benigno! ¡Existes, Dios, por siempre! Te necesito Dios. ¿Dios... mío...? Para mi tormento, ¡existe! Existe, por Dios, ¡Dios míooo! En la sangre de la herida. En la venda; en la sonrisa; en el suspiro En la esperanza más próxima. En los sueños del remoto futuro. En el anciano, frustrado o cumplido. Arriba, ¡Dios, existe, majestuoso, delirio angélico! Fluyente acá, entre cruces, sentenciado a la muerte. ¡¡¡Dios!!! Existe. Existe en la doncella; existe para el cínico, el inicuo. Existe entre lo bello. Existe en lo absurdo, para que te vea; para que te sienta; por mi propio infierno. ¿Existes, Dios?.... -Existo. -¿Seguro...?¿Existes...?¡Existe! Existe, y nace Dios, Antes y después del tiempo. Hijo de padre augusto, elige entre mujeres, para madre, la más bella entre las bellas. Elígete, para madre, la doncella, ...la mujer a tu gusto. Y nace, de tu preelecta madre. Nace, de tu madre, virgen. Existe, Dios y nace. Nace, porque, yo he nacido. Existe, Dios y nace. Nace, Verbo en el principio. Existe, Dios, y nace. Nace cual mortal sufrido. Nace, Dios, Dios de felicidad. Nace, Dios, Dios de castigo. ¡Dios tormento, Dios misterio, nace! ¡Nace, Dios absoluto! ¡Dios, sólo mío...! Existe Dios, y nace en palacio o pesebre; En sosiego o estruendo. Nace, Dios, y por Dios,¡vive! Nace errante. Muerde el castigo de nacer. Nace en mi conciencia. Nace en el templo; en el universo. En mi conciencia, nace y muere. Muere y nace como tu eco. Sin cenizas de cisne. En mi conciencia, por templo, nace, Dios, y, hombre, existe, dueño del universo. Nace, Dios. Muere, Dio; Dios de espigas y sarmientos. Llámente Júpiter o Venus; Ra, Isis u Osiris. De oro seas o de cieno. O en la cruz estés clavado, y te llamen Jesucristo, Rey de los judíos. Existe. Existe, Dios. ¡Dios mío! Existe en la miseria del huérgano. En la opulencia de Creso, existe. En el audaz astronauta. En lontananza nostálgica del marino Existe, como en ti, en mí mismo. Existe, para que te adore, Dios. ...¡¡¡Dioooos.... míooooo!!!! En la cárcel, el estrado. En el tálamo; el sepulcro. En el lecho del enfermo. En la cuna del niño. En profanos santuarios. En antros, en dólmenes. En Delfos, Olimpos, Capitolios. En el Vaticano, mismo. En el Vaticano, mismo. En Sinagogas, en Mecas; en Sortes, en Tebas, en Menfis; en Japón, en Persia, en Siberia; en Quebek, en Oslo, en Manila; en Australia, en Groelandia, en las Malvinas; en Machu Pichu, Haway, Tlatelolco; en Sudán, en Argelia; en los libros de mormones; en el corán, en la biblia; entre semitas, vikingos; en pagodas; en el yoga y otros signos; en caribes, patogones; entre siux, en guajiros y pemones; entre Budas y Confucios; en los íberos, romanos, los gringos; entre blancos y negros; en el sur, en el norte; en todo espacio sidéreo. En el contraste de los fiordos; en la dureza del diamante; en la fragancia de las rosas; en la espuma de las olas; en mi sarcasmo, en mis lágrimas; en mi pecho extrovertido existe. Existe, y Dios... En todo, te necesito. Para todos existe. Para todo nacido. Para todos los doctos. Para todos los necios. Para todos los indios. Para todos los pálidos. Para los más coloridos. Para los sin Dios. Para los elegidos. Para todos existe. Para todos. Dios, existe. Existe, Dios, para todos. ¡Dios! Dios, yo, Dios, te lo pido. Existes, sí. Yo te vi huyendo, arropado, de ritmos profanos, de escenas diabólicas por autopistas de fárrago. Huías hacia ancestros vitrales y ojivas medievas en busca de archivos o de bibliotecas; universidades, conventos y hospitales; hacia los castillos, hacia monasterios; hacia las ermitas. Hacia el limbo huías, hacia los infiernos. Ibas a esconderte entre pan y vino, perdido entre calvario y sagrarios. Como gusano prendido; disfrazado de libélula; desvanecido entre sábanas blancas; entre hojarascas y hierbas; -hierba, hiedra, encina, ceiba- Ibas escurriéndote; ibas a esconderte con sayal de asceta, en praderas, esteros, cavernas, cenobios; gritando, siempre, que existes entre rezos e himnos, salmodias y cánticos. Y... existes, Dios mío, en todo. Pero, ni te veo, ni te quiero, ni te creo. Te tengo y te busco. Te tengo y te odio. Te odio y te necesito. Te odio y te busco, y te llamo a gritos. Pero no te amo. Y... puedes Tú conmigo. Te llamo... y te odio Porque Tú no eres como yo te he concebido. Cuando juego; cuando vendo; cuando lloro; cuando río; cuando riño; cuando ordeno; cuando sueño; cuando trabajo, o estafo; cuando trabajo, o estafo; cuando engaño; cuando peco; cuando... cuando... te veo... te veo, cual si existieras. Pero me estorbas y no te quiero. Te necesito. Te siento y... te odio. Y... te llamo. Y... te aborrezco. Y... te palpo, Dios lejano, Dios inmenso. Y... Yo busco un Dios, próximo, a mi mano. Y... yo busco un Dios íntimo, cercano. Y... yo quiero un Dios mío. Mío. ¡Mío! Y... yo quiero un Dios súbdito. Mi Dios, de bolsillo. ¿Comprendes bien, Dios mío? ¿Comprendes, pues, mis dudas, mi oración? ¿Comprendes bien mis gritos? ¿Comprendes mis noches sin sueños? ¿sin luces? ¿Comprendes, ¡Dios mío!? No cabes en mi razón. ¡¿Todo un Dios, mío?! Todo es bueno para Dios. Menos Dios mismo. Todo sirve para Dios. Menos Tú mismo. ¡Existe, Dios! Comprendo que existas. Pero, Dios, en mí, existe, para mí, como en Ti mismo. Compréndeme. Compréndeme, Dios,bien. Comprende, Tú, también, porque no te comprendo. Compréndome bien, Tú, aunque yo no te comprenda. Tú me has de comprender, porque Tú me has hecho. Y sea, porque Tú lo quieres, -debes aceptarlo-, Seas, Dios, como yo te exijo. ¡Dios, para mí! Para mí, ¡Dios! ¡¡¡Existe!!! ¡¡¡Diooos...!!! ¡¡¡Diooos... mío!!!! Y... todos para mí. Y... yo para todos. Y yo, para ti. Y tú para mí. Dios, de todos, y Dios... míooo... |
| Todos los derechos reservados © - 2001 Juan Morera Peralta y a.bís |