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En la Capilla de la Familia Hernández-Bustamate ¡El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza...! Los pájaros tienen, Las raposas tienen. El Hijo del hombre carece... -En el ángulo plácido Señor, de mi casa, reposa, Señor, tu cabeza. Cobíjate y descansa. Acógete y reposa. ¡El Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza...! Señor, en el ángulo claro de mi casa tranquila, reposa, Señor, tu cabeza. Descansa, Señor, tu persona. En el ángulo suave de mi humilde morada toda tuya, callada, con luces, y silencios, con el sol y con nubes, con brisas y con sombras, con visión y sonidos, suspiros y plegarias, con color y materia ¡Ni sonrisas, llantos de infantes...! reclina, Señor, tu cabeza, tus afanes, sosiegos, descansa, sosiega, reposa, tus andares modera. Mis retiros comparte, acompaña mis horas; mis sueños, soledades consuela, mis angustias. Fecundiza mis ocios. Mis quehaceres enrumba. En el ángulo vértice, con epeños de todos te labramos albergue. Tu capilla y tienes. Pasa en ella tus horas. Posa en ella tus sienes. Mientras, hijo del hombre, tus fatigas confortas, tus fatigas descansa, y mis fuerzas entona. En el ángulo vértice de mi casa sencilla, te alaben los silencios, te alaben oraciones. Te alaben los cantares. Te alaben los colores, las formjas, los pesares, las líneas y el volumen, el quehacer cotidiano, y mi angustia te alabe. Conritmos, poesía cotidianos afanes, con recuerdos y empresas, conceptos y pesares, todo, todo te alabe, todo, Señor, te alabe todo, mientras descansas. Que sea yo, de tí, bendita en el hogar, del que me hiciste madre, bendita en el hogar hecho para alabarte. Te alaba la presencia. Y la ausencia te alabe, te alabe la memoria el recuerdo te alabe, de quien formó el hogar del cual Tú lo llevaste. En el ángulo místico, en el ángulo plácido cada día reposa. Bendice mi capilla. Tu morada bendice. Alábente mis hijos. Cual te alabó su padre. Alábente mis hijos. ausentes y presentes. A todos nos bendices. Mientras reposas, leve. Mientras reposas, leve. Mientras grave, reposas. Te bendecimos todos con María tu madre. En tanto Tú descansas ausenta las raposas. Con nosotros, los pájaros te alaban y los ángeles. Porque, Hijo del hombre, hallaste ya, ya tienes donde reclinar la cabeza. Porque Hijo del hombre, es mi casa tu albergue. Es mi albergue, tu casa. + - + - + - + - + Pensando en ti... Venezuela. Si tenemos sano juicio la campaña de destinos no la pongamos en manos de ciudadanos extraños. |
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