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Gracias, Dios, por tu muchas gracias. Gracias, Dios, por el don del lenguaje. Gracias, Dios, por cada palabra. ¡Oh Dios, cuántas gracias por la palabra Madre...! Nos enseñaste que el hombre es tu imagen y está creado como tu estampa. Dios, gracias te doy porque sabes hacer también las cosas. Creaste para el hombre, tu imagen, un fondo de composición: un escenario de realizaciones tan maravilloso, al que denominamos universo y nos mandaste ser de el dueños y rectores. ¡Imaginario Dios, Dios creador! GRACIAS. ¿Cuándo una imagen alcanzará la grandeza de su genial creador? Cuando esa imagen tenga que denominarse Madre. María. Creced y multiplicaos..., a tu imagen. Igualitos a tí. Y nos dotaste del don de procrear, entre padre y madre. Y a la madre le diste el don de darnos sangre y carne, al alma que Tú le arrancas al Padre; y fecundizas vientre como santificarías un templo para tus ofrendas. Y tanto te gustó, y gustó tanto tu imagen, que le tuviste envidia y la copiaste. Y te hiciste igualito a la imagen. Y te conseguiste una madre, y Tú mismo fuiste tu padre. Y naciste. Y nos redimiste. Y... Te damos gracias Dios, todo el mes de mayo, el mes entero de la mayor fuerza de la vitalidas, de la creación, embelleciéndolo con la celebración bella de toda la belleza Madre. Todos los días son buenso para darte gracias, Dios; para alabarte. Pero en mayo, el mes de la recreación; el mes de la resurrección; el mes de culminar tu resurrección; el mes de escoger, a la mitad del mes para celebrar y cantar la belleza de la madre, es el mes poético para inspirar el genio del agradecimiento a tu redención, centrada en la adopción de tu madre, nuestra madre, María, tu madre y, porque también Tú lo quisiste, nuestra madre. Y este año cargado de celebraciones y recordaciones, lo llenas, por especial deseo del Santo Padre: Juan, (Pablo II) como el de la preparación de tus caminos; como el que tomó por mandato a tu madre, como su madre y nuestra madre; Pablo, como el testigo obsesionado de tu resurrección, Juan Pablo II, lo llamas para especial motivo de agradecimiento, Año Santo, Año Jubilar de recordación y nacimiento de gracias, por el 1950 aniversario de todos los acontecimientos de tu muerte y tu resurrección, con la gloria maya de tu madre, MARIA, mi madre, nuestra Madre,... Gracias, Dios, por tu don de redención, por el don de tu madre. Todo el mes de mayo, gracias Dios, de todas las madres. Gracias para todas las madres. Gracias por todas las madres. Sírvanos de sedante, frente a tanto universal desastre, como Juan Pablo II lo desea, de confortante sedante. Es este año jubilar, gloria de tu madre María. Con la gloria de todas las madres, que saben sus hijos asociar en todo lo que es gloria, a la gloria de las madres. |
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