|
Río Guaire, río Guaire. Más río me parecieras con tus cristalinas aguas. Cristalinas, que no negras. La historia, Guaire, que arrastras, la montaraz y veguera, en tu cauce, río Guaire, la leyeron las estrellas: arrojos de caraqueños, con empeños de leyenda. Desde que vientos alisios, hispanos rezos trajeran, tú, río Guaire, coqueto al Avila me desgreñas entre arcabuces, caballos, frente a pechos de mi tierra. Con las greñas desgreñadas que brisas del valle peinan, bien tocados de coraje idealizando peleas. Avila y Guaire engendraron, -fogosidad de centellas- suspiros de los caciques, amores de caraqueñas. Los sueños del incursor, blanco son de nuestras flechas. Son historia de los años. Discursos de Venezuela. De cristianos y nativos testimonios de contiendas. De celos, lección callada entre el río, sol y sendas. Río Guaire, río Guaire, áureos secretos me celas, misterios de muchos años, profecías y quimeras. Secretos, Guaire, secretos, que las estrellas develan. Entre las aguas del Guaire, mientras florecen las vegas, nace y madura Caracas, la de coloradas tejas. La de moradas tan amplias, plantadas en calles rectas. Plantadas de esquina a esquina, granadas cuadradas revientan. Primero serán bahareques; con sus techos de palmera plazas, fuertes y conventos, caminos, cruces, iglesias. Yucas, camabures, jojotos preñez de largas riberas. Colgados de los bejucos quedan recuerdos de guerras. Sangre de hazañas fecundas, en tropel de enredaderas. Con el cafeto en Chacao, que los clérigos nos siembran, los Blandín, los Mohedano, viene el saber a la escuela. Turnaban piraterías, incursiones y querellas. Río Guaire, río Guaire, río que a ríos enseñas, enseña agentes del río a proteger tus bellezas, enseña a las gentes todas a cotizar tu riqueza. Vinieron himnos y rezos. Legaron leyes, leyendas. Los ganados, los cacaos, los trapiches, las haciendas, los caballos pura sangre, pegasos y diligencias. Surgienron hatos, poblados; crecieron las encomiendas; el comercio de ultramar; más relación, nuevas siembras. Los Justicias, capitanes, pobladores, las audencias, las doctrinas, los curatos, instructores y las ciencias. Expediciones, conquistas, nuevos ríos, filas nuevas, asentamientos más quietos, colones en cada cuenca. Está alboreando Petare, Cuajan Mariches, Guarenas. Se enriquecieron los Llanos, las sabanas se acrecientan. Curiaras surcan los ríos. Caminos trazan carretas. Entre negros y mulatos, arados y carabelas, españoles y criollos, se han plantado Venezuela, orillada de las aguas. Sedienta de muchas tierras. El país se va informando con los ríos de la prensa. Y los patriotas un día gritaron: ¡Independencia! Allá vieras los cabildos, sin armas armar la guerra. Para nacer nuevos mundos sobraron nuevas ideas. Allá vieras a Miranda, y más precursores vieras. Vieras a Simón Bolívar, con Páez, con Urdaneta; patriotas y realestas, hermanos, matarse vieras.j ¿Para nacer nuevos pueblos mataron tantas ideas? Allá vieras Luisa Cáceres antes, la negra Matea. Vieras Manuelita Sáenz, y ¡cuántas, tantas Manuelas! Río Guaire, río Guaire, río que a ríos enseñas, a que escriban su historia cada río en sus riberas. Al Orinoco en sus fuentes, sus afluentes, sus deltas. Manzanares, Neverí, al Apure, Arauca, al Meta, a prodigarse en sabanas con sus aguas de las sierras; Al Torbes Santo Domingo, por valles y cordilleras. Cada quien iba aprendiendo, cada quien a su manera. En sus tiempos cada quien. Todos juntos, Venezuela. Llegaron luegos otros tiempos; alternaron paz y guerras; el algodón y las letras; con ellos aquellos hombres, se mudaban las creencias. Las fiestas de sociedad, el pericón, las queseras, los joropos y los cuatros, Sojo, Parra, y cuantos quieras. Otros Hobres y gobiernos, otras culturas de afuera. Olvidaron lo criollo desoyendo nuestras selvas. Importaron teorías doctrinólogos de afuera. Sin consultar nuestros astros despreciaron nuestras tierras por petróleos y tractores, dólar, corrupción, ofensas. Los campos paren ciudades, con sus industrias y escuelas; hospitales, sindicatos partidos, facción, secuelas; la radio, televisión, el teléfono, las deudas. Río Guaire, eres testigo, testigo de tantas nuevas! Trocaste canciones claras por torrentes de aguas negras. Pero Guaire, serás Guaire, desgreñador de las greñas, del Avila nostalgioso que en tus espejos despeja. Un ciudadano bizarro llegó de tierras sureñas, y, Guaire, en la California te cubre de sombras frescas, que remontarán tu curso paso a paso tus ladeeras. El valle erguido de fábricas se polenice de ciencia. Otra vez tu cauce limpio nos cante canciones nuevas. Río Guire, río Guaire, tu caudal, río, modera. Que no rebalse tu cauce en aborto de blasfemias. Larga tus aguas prudente. No envadas quietas viviendas. Tus aguas prudente larga al Tuy que manso espera. FEcudante corre al mar a bañarte en sus arenas. Río Guaire, río Guaire, la industria te embelleciera. Los peces te asetaran. Los astros adormecieras. No semejes botadero. Tornasol y espejo seas. Larga guirnalda de orquídeas. Velo de las caraqueñas. Prende a Caracas un lazo; con él ciñe sus caderas. Musgo cubran tus orillass. Palco de romances fueras. Inspiración de juglares. De tiempos nuebos, profeta. Río Guaire,río Guaire, de tiempos nuevos profeta, que tus crónicas se ilustren con venturas Santtiagueñas. Río Guaire, río Guaire, bullas infantiles suenan. Llegaron tus nuevos tiempos cabalgando brisas frescas. con secuencias de la historia, clave de nuevas maneras. Hoy el paseo del río se ofrece en esta maqueta. Para que copie Caracas, Petare te delinea. De Antímano a Encantado doble paseo florezcas. Que Santiago te bendiga con tradiciones romeras. Y tú cántales susurros al pasar junto a su Iglesia. En las risas de los niños, en las quietudes señeras, en las ansias ciudadanas te suenen nuevas retretas. Torna en remanso apacible la comarca petareña. Firma ante su autoridad esta constancia perpetua. Río Guaire, río Guaire un surco de Venezuela. |
| Todos los derechos reservados © - 2001 Juan Morera Peralta y a.bís |