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¿Dónde está, Señor, la felicidad? Sentado sobre el césped entre el monte y la playa nos respondió el Mesías al pie de la montaña. Presidía a las gentes, a quienes predicaba. Cuando las muchedumgres, así le preguntaran: ¿Dónde está, Señor, la felicidad? EScuchad del Maestro la doctrina más clara, y sabreía hallar la felicidad. Felicidad entera de bienaventuranza. Quien tal doctrina escuche quien la lleve a la práctica, quien la aprenda y la cumpla gozará en cuerpo y alma. Señor, ¿Dónde está la felicidad? Si quieres ser dichoso, mucho tengas o nada dale al pobre tu dicha, comparte su desgracia, Quien a Dios tiene nada le falta. Dichoso el que sufrire, tal como si gozara. La tierra que lo aterra, esa tierra heredara. Dichosos los que lloran, si con Dios gozanran. Es de Dios, gran consuelo, el cristal de las lágrimas. Si el hambre de justicia, universal y sana, padece el virtuoso dichoso, Dios lo sacia. Dios rige el orden justo que la verdad proclama. Dios misericordioso misericordia paga al misericordioso con bienaventuranza. Dios, todo trasparencia la franqueza engalana. El premio de pureza es bienaventuranza. Dichosos los pacíficos. Sus hijos Dios los llama. Dichosos en su nombre si por la paz trabajan. Por Mí seréis dichosos si en mi nombre os maltratan. Dichosos de vosotros si os persiguen y matan, El Reino de los cielos os premiará la causa. ¿Dónde está, Señor, la felicidad? Os haré Yo dichosos. Mi dicha no se acaba. Trabajad por la paz. Escuchad mis palabras. Practicad mi doctrina. Es mi doctrina: Gracias. Es doctrina sencilla, aunque suene tan rara. Es de Dios. Comprendedla. Es de Dios, Practicadla. A Dios solo comprende quien escuchando le ama. ¡Señor, en tí estáa la felicidad! Señor, tu doctrina es bienaventuranza. |
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