Tratamiento que Cristo da a la noticia
Cristo es comunicador.
Jesús de Nazaret aparece en el panorama humano como el anunciador de una "Buena Noticia". Este solo hecho le acredita como un comunicador. Mas, habida cuenta de que la noticia que Él anuncia no es otra que la "noticia por antonomasia": la de la salvación de todo el hombre y de todos los hombres. Es, si se quiere, una noticia utópica, una esperanza que la historia se ha ido encargando de frustrar.
Antes de Jesús se esperaba al Mesías como al ejecutor de la esperanza prometida a Israel. Después de Jesús su mensaje ha sufrido una cantidad incontable de interferencias. Pareciera que la historia, hecha por hombres, se encarga de frustrar la realización definitiva de la noticia o Buena Nueva anunciada y predicada por Jesús.
A pesar de los pesares se puede, con toda legitimidad, anunciar a Jesús de Nazaret como el auténtico comunicador.
Quien con mayor claridad ha resaltado este dato ha sido el evangelista Juan, en el prólogo de su Evangelio. Jesús es la Palabra, la Comunicación hecha existencia vital: "La palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros". Es decir, Jesús de Nazaret es la comunicación divina traducida a la manera humana, para que el mensaje de salvación no quedara interferido por ideologías abstractas. El medio contextual en el que esta Palabra hecha carne va a escenificar su mensaje es el de la morada humana, el de la tienda, el de la existencia común de los hombres hambrientos de felicidad y sedientos de cambio de vida. En una palabra, es en el contexto del "entre nosotros". Lenguaje humano, figura humana, gestos humanos, tienda humana como signos palpables del mensaje divino.
El plan comunicador de Dios tuvo la necesidad de traducirse a un lenguaje inteligible. La persona de Jesús de Nazaret, a la vez que era el mensaje, era también el Medio cercano y connatural para dejarse entender. Pablo de Tarso, lo explicó en aquella fórmula de "igual a nosotros menos en el pecado".
Esta exclusión del pecado de la persona de Jesús de Nazaret es la exclusión de la mayor de las interferencias comunicacionales. Si de alguna manera se puede definir al pecado es de esta: la interferencia por parte del hombre al proyecto comunicacional de Dios. Por lo tanto, Pablo, en esta frase, nos retrata a Jesús como el auténtico comunicador, sin la barrera de la interferencia.
El estilo comunicacional de Cristo
Todo agente comunicador posee un estilo, lo que lo diferencia de los demás. Jesús, como emisor de un mensaje que es Él mismo, también eligió su estilo propio, es decir, estructuró la forma (los significantes) para que el contenido llegara sin tropiezos hasta los receptores. Algunas de las formas típicas utilizadas por Jesús en este afán comunicador de Dios, son: los signos y/o milagros; la predicación profética; la utilización del lenguaje parabólico y la predicación a través de un lenguaje usual para la colectividad.