|
REALIZACIONES (PRODUCCIONES) PROPIAS En definitiva lo importante es el producto final: lo que se transmite por los Medios, ya sean impresos, visuales o auditivos. Para confirmar este camino nos remitimos a las sugerencias hechas en los apartados anteriores sobre el Uso de los Medios para Evangelizar y el Uso de los Medios en función de la Pastoral. Otro campo importantísimo en el mundo comunicacional es el rol que en ellos desempeñan los gremios y los mismos comunicadores. En unos y otros la Iglesia puede tener una gran ascendencia como se ha descrito, según sepa élla manejarse al respecto y desde luego no le falta personal idóneo para cumplir esta función. Los Gremios Comunicacionales, hoy día, quizá más que los mismos propietarios, tienen en sus manos los hilos de todos los tentáculos de la Comunicación; imponen políticas y estrategias, difunden mensajes institucionales, fijan costos de espacios, regulan las normativas... Y poseen suficiente poder como para que los Parlamentos y Gobiernos apliquen normas y disposiciones que los mismos Gremios sugieren e imponen o rechacen las que los poderes públicos o la sociedad sugiere y desea. Dos son los caminos por los cuales la Iglesia puede hacerse presente en estos Gremios: Uno, mediante voz y voto haciéndose presente y representar en ellos por los Medios que élla misma tiene y representa. Y otro, no menos importante, ofreciendo a los mismos Gremios servicios que necesitan como: mediciones, elaboración de estrategias, información de lo que los receptores esperan de los Medios, sus quejas, efectividad en sus metas, etc. Funciones éstas para las cuales la Iglesia cuenta con personal suficientemente capacitado, pero que aisladamente no podría tener acceso a los Gremios, sino por una acción bien concertada de propuestas y estrategias comunicacionales de la Iglesia como Institución; ya que la misma Iglesia disfruta o posee un rol social que desempeñar y que se le reconoce en muchas sociedades. A título constatatorio podemos decir que en Venezuela se consiguió que la Iglesia, como institución, estuviera representada ante las Cámaras de la Radio y de la Televisión. Incluso, por el interés del material que Audio-Video-Misión preparó le ofrecieron dos días por semana lanzar al aire en las horas de mayor rating, las editoriales que preparaba en Cadena Nacional todas las emisoras del país. ¿Cuántos comunicadores se han formado en centros que forman parte de la estructura eclesiástica?: Catequesis, Movimientos Juveniles Cristianos, Colegios Católicos, Centros de Investigación, Universidades, Trasmisores (prensa, radio, televisión) han sido oportunidad para capacitarse personalmente muchas personas que hoy colaboran con los Medios. Serían interesantes a este respecto, los siguientes planteamientos: ¿Se encargaron los formadores de infundir conciencia de vocación cristiana, específicamente como comunicadores, en la sociedad de corte cristiana o secularizada? ¿Qué efectividad han logrado en esta función? ¿Qué trabajo de animación, seguimiento y apoyo realiza con éllos la Institución Eclesiástica? ¿Se justifica el esfuerzo personal y económico que supone la creación, organización y mantenimiento de los centros nombrados anteriormente en vista de los resultados que se obtienen? Y no es menos cierto, que por encima de los poderes que pesan sobre estos comunicadores, como son imposición de pautas, políticas, ideologías, estrategias..., en todo lo cual ellos ya pueden ejercer una presencia, acción y hasta presión. En definitiva son los comunicadores quienes seleccionan y redactan las noticias, conciben los guiones, elaboran los libretos, realizan las producciones, crean los eslóganes publicitarios... Sinceramente, la Iglesia tiene un largo camino por delante de crear fórmulas permeables de intercomunicación con los comunicadores. Por último, no olvidemos que los comunicadores no solamente transmiten opinión sino que éllos mismos "crean opinión". Todo sectarismo y reduccionismo es atentatorio a la dignidad de la persona. Pretender que una sociedad pluralista, que merece todo respeto como tal, tuviera en cuenta, o se inspirara únicamente en los valores humano-cristianos, en la fe cristiana, etc. sería una quimera. Pero existen caminos indirectos ya expuestos, que pueden propiciar la obtención del objetivo propuesto sin pretenderlo y menos imponerlo. Valdría la pena que la Iglesia los tuviera en cuenta a la hora de fijar y elaborar sus estrategias comunicacionales.
Para conseguir este fin, también existen otros caminos indirectos bien conocidos y gozan de un éxito extraordinario en el ámbito comunicacional, como son: convocatorias de concursos, organizar y presentar festivales, distinciones y menciones, competir con producciones en los mil y un festivales por toda la geografía humana, crear productoras de inspiración humano-cristiana. Incentivar inversiones de capital en las productoras existentes que permitan voz y voto en las juntas de accionistas, etc... como hemos visto en el apartado sobre producción propia de la Iglesia.
|