USO DE LOS MEDIOS PARA EVANGELIZAR



Si Jesús es La Noticia, La Buena Nueva (Evangelium - Kerigma) para el hombre de todos los tiempos y la Iglesia se identifica como la portadora, transmisora del mensaje de Jesús, sin duda que se esforzará en hacer uso de todos los medios a su alcance para cumplir su misión, como lo ha hecho a través de veinte siglos y según hizo su mismo fundador, como se ve en la segunda parte de este trabajo.

Desde luego que la Iglesia, como transmisora, nunca podrá identificarse con el Mensaje como se identificó Jesús: "Yo soy Camino, Verdad y Vida"; pero sí que debe cumplir su misión de fiel y eficaz transmisora del mensaje de Jesús al hombre de hoy y del siglo XXI.

Después del azaroso letargo, de tanteos y exhortaciones, cada vez más la Iglesia se examina a sí misma, más que examinar élla a los de fuera.

La Iglesia se ha planteado que es cuestión de vida o muerte, de ser o no ser. Es su propia subsistencia la que está en juego, éste es el reto que le han planteado los Medios.

Fiel a sí misma está descubriendo los cauces más idóneos, más expeditos y más realistas en el mundo de hoy que debe utilizar para continuar su misión de Evangelizadora: Trasmisora de la Buena Nueva de Jesús a la humanidad contemporánea. Codificar el mensaje en clave inteligible por el hombre de hoy.

No es lo mismo comunicar por primera vez (Evangelizar), que sostener, afianzar y acrecentar el Mensaje recibido (Pastorear).

De aquí que el uso y diferentes formas de uso de los Medios para Evangelizar sea diverso que para Pastorear.

Los Medios tienen su propia esencia, sus específicas características, su lenguaje y expresiones precisas y determinadas.

Por lo tanto, el uso de los Medios para evangelizar deberá tener un tratamiento masivo. De aquí que el lenguaje y formas del uso de los Medios para Evangelizar deberá ser de carácter general, expresiones llanas, sencillas, muy figurativo, parabólico, más un lenguaje visual que auditivo e impreso; del momento, variante, sugerente, sin muchas disquisiciones teológicas, exegéticas y ritualistas, asequible al común de la gente: que no exija mucha concentración racional.

Para poder divulgar al máximo la Buena Nueva, la Iglesia deberá aprovechar todas las oportunidades que se le presenten. Dado que los canales de TV y cadenas de radio disponen de un fuerte ranking, será muy oportuno que la Iglesia disponga de producciones propias que cumplan con este objetivo de interés para el gran público, para brindarlas, incluso venderlas, a estos grandes Medios, como veremos más adelante. Lo que quieren los Medios es ranking, o sea dividendos económicos.

Como respuesta a la conjunción de intereses: necesidad que tiene la Iglesia de Evangelizar y obtención de beneficios que buscan los propietarios de los grandes Medios garantizando su verdadero ranking se puede pensar en las siguientes producciones de TV para el gran público y para las cuales rápidamente se conseguirían patrocinadores:

    a- Una telenovela sobre la persona de Jesucristo siguiendo el contenido histórico del personaje y conservando fielmente el contenido de su mensaje, traspolándolo a las nuevas realidades de la vida.

    b- Algo semejante se podría realizar con contenidos tan ricos para la vida existencial del hombre de hoy como son los Mandamientos, el Credo, el Padre Nuestro, las Bienaventuranzas, los Sacramentos y las Parábolas del Evangelio.

    c- Un gran documental sobre la presencia histórica de la Iglesia en el continente americano ya que con sus claroscuros, la historia americana post-colombina es historia de la Iglesia tanto en la cultura, en el arte, en el desarrollo, en los derechos humanos, como en el campo estrictamente de la evangelización.

    d- Una gran serie de Catequesis infantil de habla hispana para la TV, para ser presentada dentro del horario escolar, ya que la mayoría de las legislaciones del mundo hispánico así lo permiten.

    e- Sobre este particular mucho se ha escrito sobre la conveniencia de la transmisión de Misas por TV, práctica que en algunos países se han convertido en costumbre, llegando a extremos incomprensibles como la transmisión de la Misa por cuatro canales de TV en un sólo día y en un sólo país, incluso en horarios simultáneos, cual si se tratara de una auténtica competencia por el ranking.

No se puede caer en el error de presentar la celebración de la Misa como si se tratara de un espectáculo más para llenar espacios presentando una "imagen" de competencia también entre los distintos celebrantes y diferenes templos (o estudios o plató) desde donde se originan las transmisiones. Además no se puede olvidar que los Medios tienen su propio lenguaje y por el hecho de presentar por TV un acto religioso no quiere decir que ya es un programa religioso de TV como se ha apuntado ya.

Desde luego que las transmisiones de celebraciones eucarísticas pueden resultar muy beneficiosas para públicos imposibilitados de asistir personalmente al templo como los enfermos, ancianos, disminuidos físicos, etc. con lecturas bíblicas, comentarios a las mismas y homilías seleccionadas y adaptadas a determinados grupos.

También resulta de gran provecho en estas transmisiones presentar breves comentarios de noticias de la Iglesia, orientación en planteamientos concretos y de vigencia sobre la vida a la luz de la fe cristiana.

Por último es bueno recordar que estas transmisiones también pueden ser seguidas por un público no cristiano y por lo tanto deberá cuidarse mucho la misma "imagen" de la fe que se presente como alternativa válida en una sociedad pluralista.




ESTRATEGIAS COMUNICACIONALES DE LA IGLESIA
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