LOS ELEMENTOS DEL PROCESO Y SUS CIRCUNSTANCIAS



El acto de la comunicación se desarrolla en base a un proceso, y como tal necesita seguir unos pasos. Desde que se inicia el primer momento de la comunicación hasta que llega al receptor, produciendo en él un efecto determinado, positivo o negativo, el acto de la comunicación sigue unos pasos, anda un camino, es decir, se desarrolla.

Las distintas etapas que integran este proceso han sido objeto de diseño por los distintos estudiosos del problema comunicacional. Ya Aristóteles establecía este proceso en base a tres elementos: la persona que habla, el discurso que dice quien habla y la persona que escucha.

Se ha querido ampliar más esta concreción, haciendo énfasis en otras fases intermedias y determinando también lo cualitativo del proceso. El esquema de Lasswell es, por demás, gramatical: QUIÉN dice, INTENCIONES con que lo dice, CANAL que utiliza para decir, A QUIÉN lo dice, BAJO QUE CONDICIONES lo dice, y EFECTOS producidos por lo dicho.

Es evidente que el mensaje (lo que se dice) es el punto fundamental del esquema de Lasswell. Pero lo dicho no aparece como neutro, sino que está previamente condicionado en una u otra forma, por los restantes elementos que componen el proceso de la comunicación. De tal forma que el sujeto o lo que más adelante llamaremos emisor, no solamente es la persona que dice algo sino que lo dicho parte ya de un condicionamiento: la intencionalidad del Emisor. Esta intencionalidad puede estar presente en el dicho o puede estar oculta. De tal forma que para comenzar el proceso comunicacional, para analizarlo, no podemos desligar al QUIÉN de sus circunstancias, tanto individuales como sociales.

El ejemplo (anotado anteriormente) sobre la construcción de laboratorios para la confección de mensajes es un claro ejemplo de esta distorsión de la comunicación objetiva, pero a la vez un claro ejemplo de cómo la intencionalidad cumple un objetivo bien determinado.

Esta intencionalidad del sujeto al realizar el acto de comunicar va a estar relacionada directamente con los efectos que toda comunicación produce en el receptor, y va a estar condicionada igualmente por la propia personalidad del receptor.

El receptor puede ser una persona reacia tanto al mensaje como a la persona que dice tal mensaje, de manera que el efecto producido en él por el mensaje no responda a las espectativas intentadas por el QUIÉN de la comunicación.

Como podemos apreciar, el esquema simple de Aristóteles ha quedado reducido a una sencilla enumeración de tres fases del proceso. Aristóteles no soñaba con esta complicación del proceso comunicacional. En su esquema la "persona que habla" engloba tanto a la Fuente como al Codificador o cifrador y al Emisor.

Uno de los equemas más comunmente aceptados en el proceso de comunicación es el de David Berlo. Berlo acepta también la nomenclatura de Fuente, desligándola de Codificador, a la vez que coloca al Descifrador después del Canal. El esquema de David Berlo responde a la siguiente progresión: FUENTE - CODIFICADOR - MENSAJE - CANAL - DESCIFRADOR - RECEPTOR. Una vez que se cumplan a cabalidad todos estos elementos, el proceso de comunicación se realiza y el acto de comunicar comienza a ser efectivo. Sin embargo, hay que indicar que todos estos elementos funcionan estructuralmente, esto es, en forma interrelacionada, de tal forma que cuando falla alguno de ellos el proceso no se efectúa, o no convenientemente; y por ende el acto de comunicación no se cumple o no eficientemente.




ESTRATEGIAS COMUNICACIONALES DE LA IGLESIA
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