Algunos otros rasgos y características de Cristo comunicador.- Los rasgos y características de los contenidos transmitidos por Jesús son muchos y en grado excelente que muestran a su vez la fuerte y original personalidad del Mensajero y del Transmisor, por eso nos limitaremos a enunciar algunos. Cuando se analizan los comportamientos, actitudes, lenguaje y temas de Jesús en sus manifestaciones ante los hombres no puedo menos que exclamar, como la gente que lo conoció personalmente, diciendo que "pasó por el mundo haciendo el bien". Esta frase transluce toda su sensibilidad humana, delicadeza en el trato, comportamiento digno, espíritu observador, capacidad de adaptación con el semejante, conocimiento profundo de la psicología humana, dedicación plena hacia el necesitado y marginado. Vibra con las fibras más finas del corazón humano llegando, incluso desde la indignación, cuando la situación es grave (a Pedro le pide que se retire como a Satanás y con un látigo expulsa a los mercaderes y cambistas del templo por lucrarse con el culto) hasta la finura más exquisita del espíritu (cuando invita a extasiarse con la belleza de las flores o a confiar en la bondad del Padre, superior a la que manifiesta con los cabellos de la cabeza que caen y las hojas de los árboles que se lleva el viento). Transluce gran resistencia física que lo convierte en andariego incansable, imperturbable ante sus calumniadores y perseguidores. Es constante y reiterativo en lo esencial de sus mensajes. Se muestra expositor exquisito partiendo de la realidad para reflexionar sobre ella y elevarse a los principios trascendentes y trascendentales del hombre (método inductivo). Sabe adaptarse en sus exposiciones al auditorium que le escucha, bien sean colectivos de campesinos, pastores o pecadores, salpicando estas exposiciones con refranes y máximas populares. Jesús se manifiesta siempre profundamente respetuoso con todas las personas, hasta con el enemigo. Sus intervenciones son sugerentes, afectuosas y en el momento oportuno. Como expositor, vibra con los ideales que transmite y es un maestro insuperable a la hora de jugar con ideas y términos contrarios, así como en la emisión de un diálogo coloquial claro, preciso e incisivo. Se aleja de la demagogia para exhortar vivencialmente; no acepta alegaciones de poder, sangre o raza para disfrutar de privilegios sino que se inclina por los marginados, pecadores, sencillos y humildes. Rehusa el populismo. No recibe ni transmite adulancias. Su mensaje es profundamente revolucionario en relación a estructuras, comportamientos y actitudes humanas, presentando un ideal (utopía y no una ideología legalista). Exige radicalidad en el compromiso de vida, pero no es ni integrista, ni fundamentalista ni reduccionista. Todo ello conforma una personalidad indiscutible de auténtico líder como no se ha dado ningún otro a través de la historia.
NOTA: También podría confirmarse cada una de estas características citando algunos de los pasajes de los Evangelios escritos por algunos de los cuatro redactores; pero esto nos llevaría a extender demasiado este trabajo y no es el lugar ni el momento adecuado. Se recomienda, pues, a los interesados, leer los cuatro Evangelios si desean ratificar lo expuesto.
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