AUTOFINANCIACIÓN



La Iglesia, como tal, es una institución de carácter religioso, sin fines de lucro. Es una maestra insuperable en realizar grandes y trascendentales obras que perduran para la posteridad; bien sea en el campo artístico, en la promoción y desarrollo del hombre, o bien en la asistencia de índole social a los sectores más marginados de la sociedad, obras que lógicamente suponen grandes recursos económicos e inversiones y, por contraste, los agentes e instituciones de la Iglesia los realizan con pocos recursos económicos.

También es cierto que ciertas tareas a desarrollar en los Medios no pueden quedarse en programas al capricho o espera de buenas voluntades, a los vaivenes del talante sensible de donantes, colaboradores y francotiradores.

Por eso, haga lo que haga, la Iglesia en relación a una presencia real y efectiva en el mundo de la Comunicación deberá estar respaldado y garantizado con un presupuesto seguro.

Además, el hecho mismo de la existencia de tantos y tantos Medios de Comunicación, la constante renovación de instalaciones y equipos sofisticados y costosos, la gran multitud de personal que emplea y los miles de millones que se invierten en publicidad, confirma que es un negocio rentable y muy lucrativo.

El hecho social está ahí; las cantidades astronómicas invertidas en él, especialmente en el sector publicidad, también están ahí para ser captados por quienes sepan organizarse.

Esto quiere decir que lo mucho o poco que la Iglesia haga en el mundo comunicacional deberá programarlo con visión de autofinanciamiento. Punto éste fundamental por el condicionamiento mismo del Medio y por la tendencia social actual a que toda obra se autofinancie, máxime con la variedad, facilidad y flexibilidad que se ha logrado en el sector financiero hoy día.

Con fines meramente enunciativos, no taxativos ni excluyentes, la Iglesia, el día que de verdad se aboque a usar los Medios con la forma de ser misma de los Medios y en función de su misión evangelizadora podrá contar directamente con recursos económicos de autofinanciamiento como:

    - Venta de servicios.
    - Alquileres de servicios.
    - Créditos financieros.
    - Adaptación de recursos existentes en el mercado.
    - Colaboraciones voluntarias con aporte de personas y en metálico.
    - Colaboraciones provenientes de capitales por vía de exoneración fiscal.
    - Venta de producciones propias.
    - Ingresos por concepto de patrocinadores de programas propios, etc.
    - Publicidad, etc.





ESTRATEGIAS COMUNICACIONALES DE LA IGLESIA
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